Las fervenzas de Curantes constituyen uno de los espacios naturales más singulares del municipio de A Estrada. El río Curantes, afluente del Liñares, desciende entre las laderas del monte San Sebastián formando una sucesión de saltos de agua, pozas y pequeños cañones, en un entorno declarado de Interés Paisajístico. Entre Rubín y Cereixo, el cauce del Curantes salva un importante desnivel, creando dos grandes cascadas y varios saltos menores que configuran un paisaje de gran belleza, rodeado por un frondoso bosque de ribera. Entre las cascadas más conocidas se encuentran el Picho do Curantes y la Poza de Maimón. El término picho, en gallego, hace referencia a un pico o caída abrupta, y describe perfectamente el primer salto de agua, que desciende unos cinco metros antes de formar la poza. Más arriba se sitúa la cascada de Valiñas, la más alta del conjunto, con una caída de unos diez metros, que puede contemplarse desde su parte superior siguiendo una ruta de senderismo circular que acompaña el curso del río. Aunque el acceso a la base de esta última cascada es algo más exigente, el resto del recorrido resulta accesible y adecuado incluso para familias. Este pequeño valle fue aprovechado antiguamente como zona de molinos harineros, que utilizaban la fuerza del agua como fuente de energía. Estos elementos permiten comprender la estrecha relación histórica entre el río y la vida cotidiana de las comunidades locales. A lo largo del sendero pueden verse distintos molinos tradicionales, testigos de la antigua actividad económica ligada al río. Hoy, las Fervenzas de Curantes combinan naturaleza, patrimonio etnográfico y senderismo, ofreciendo al visitante una experiencia completa que une paisaje, historia y disfrute al aire libre en uno de los rincones más atractivos del interior de Galicia.
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