El Alto da Madanela, situado en Vila de Cruces, se eleva a 650 metros sobre el nivel del mar y ofrece una de las vistas panorámicas más impresionantes de la Galicia interior. Desde su cumbre, en días despejados, es posible contemplar un horizonte de hasta 50 kilómetros hacia el norte y el oeste, abarcando montañas, valles y bosques que muestran la riqueza natural de la región. Este mirador no solo destaca por su belleza paisajística, sino también por la sensación de amplitud y tranquilidad que transmite, convirtiéndolo en un destino ideal para los amantes de la naturaleza y la fotografía.
El carácter sagrado del Alto da Madanela se remonta al siglo XIV, cuando en su cima se levantó una capilla dedicada a Santa María Madalena, que marcaba el espacio con fines espirituales y devocionales. En 1493, el último abad del Monasterio de Carboeiro aforó la zona del coto de Pastoriza al conde de Altamira, dejando constancia de su importancia tanto religiosa como administrativa en la época. Aunque la capilla original ya no se conserva, la presencia histórica de la Ermida da Virxe da Madalena en la cumbre continúa sacralizando el lugar y recordando su pasado medieval.
Hoy, el Alto da Madanela sigue siendo un punto de encuentro cultural y festivo gracias a la romería campestre da Madalena, que se celebra cada julio. Esta tradición popular permite a los visitantes experimentar la historia viva de la región, combinando devoción, música, gastronomía y paisaje en un mismo escenario. Así, el monte Madanela se presenta no sólo como un mirador excepcional, sino también como un espacio que entrelaza naturaleza, historia y cultura local, ofreciendo a los turistas una experiencia completa y memorable de la Galicia interior.