La Fervenza do Toxa se alcanza a través de un recorrido que conduce hasta el pie del salto de agua, aunque resulta especialmente recomendable realizar antes un pequeño desvío para visitar los miradores del Toxa. Estos balcones naturales, asentados sobre grandes rocas, ofrecen una panorámica privilegiada de la cascada y del encuentro entre los ríos Toxa y Deza, convirtiéndose en uno de los puntos más espectaculares del recorrido.
El descenso hacia la cascada se realiza por un sendero que se adentra de forma progresiva en un frondoso entorno natural. En los tramos altos del camino predominan castaños, robles, alcornoques y laureles, mientras que al aproximarse al cauce del río la vegetación cambia y aparecen especies propias de ribera como sauces, alisos y fresnos. Este contraste vegetal acompaña al visitante hasta el corazón del espacio fluvial.
Al llegar al final del recorrido, el visitante se encuentra con una impresionante catarata que se precipita en caída vertical desde unos 30 metros de altura, lo que la convierte en una de las cascadas más altas de Galicia. El estruendo del agua y la bruma constante crean una atmósfera sobrecogedora. Existe un área de descanso equipada con mesas y bancos de piedra, ideal para hacer una pausa antes de emprender el regreso por el mismo camino. El recorrido, de unos 1,9 kilómetros de longitud solo de ida, presenta desniveles con escaleras y pendientes pronunciadas, aspectos que conviene tener en cuenta. La combinación de paisaje, sonido del agua y frondosa vegetación convierte la visita en una experiencia inolvidable, donde la naturaleza se muestra con toda su fuerza en uno de los rincones más emblemáticos del entorno del Deza.